Arrancaste el amor añejo
impregnado en las entrañas del alma
con dulce aroma de sueño
que nunca se llego a consumar.

Miraste perdido el bosque del hada
porque el hedonismo cego tu alma
y las rosas no puedieron su belleza
expresar.

Caminaste al encuentro
de tu mundo magico,
más real, que la fantasia
que jamas podrias imaginar.

Y te sigue agradando
ese dulce mirar,
que encuentra tu brillo
y ni siquiera escucha el palpitar
solo se guia por el bello
resplandor de tu mirar.